martes, 31 de mayo de 2016

Monasterio de la Purísima Concepción

En la calle Carbonell y Morand se levanta este edificio perteneciente a la orden benedictina y dedicado a la Purísima Concepción, fundado en 1725. Su iglesia es pequeña y con planta de de nave única con crucero. La fachada de piedra se desarrolla en dos cuerpos, rematado el segundo por frontón curvo y hornacina con la imagen de la Inmaculada. Posee un interesante altar mayor de madera tallada y dorada del siglo XVIII, presidido en el ático por una obra pictórica de la virgen de la Concepción.

martes, 24 de mayo de 2016

Iglesia de Ntra. Sra. de la Asunción - Villasayas

Esta iglesia tiene en su portada sur y en la galería porticada, los restos de su primitivo origen románico. Dicha galería se compone de nueve arcos de medio punto, siendo el central de mayor tamaño y acceso al pórtico. Los arcos se apoyan en capiteles dobles, decorados con motivos vegetales, sobre fustes dobles tallados en un solo bloque. Sobre el arco de entrada se ubica un relieve con la escena de la Anunciación y en las enjutas del arco, hay relieves de menor tamaño.
De gran interés son, también, las figuras que aparecen en los extremos de la galería y que pueden identificarse con un profeta o un apóstol.
Fue declarada bien de interés cultural en 1993

(Soria, ni te la imaginas)

sábado, 21 de mayo de 2016

Iglesia del Miracle - Riner

La iglesia del Miracle, donde se venera la Virgen del Milagro, es un centro de peregrinación y devoción mariana desde su aparición en 1458. La actual iglesia es la tercera que se construyó. La que se empezó en 1652, está inacabada con algunos vestigios de la segunda iglesia, de estilo gótico. Se puede admirar la imagen primitiva de la Virgen, del siglo XV.
El retablo renacentista de la capilla del Santísimo, del año 1530, la autoría ha sido atribuida al pintor portugués afincado en Barcelona, Pere Nunyes. Consta de un total de 18 pinturas sobre tabla que representan escenas de los misterios del Rosario. En la parte superior hay una pintura central donde está representada la Coronación de Virgen por la Santísima Trinidad. No es la tabla original, la que se desconoce el tema que trataba, sino una copia de la Coronación de María en los cielos de Diego Velázquez.
El retablo barroco que preside la iglesia es del siglo XVIII realizado por el escultor Carles Morató, se encuentra en el ábside central, tiene una altura de 23 metros y una anchura de 12 metros, está formado por tres cuerpos soprepuestos, y presidido por la imagen de la Virgen representando la aparición: sostiene en su mano una cruz y aparenta dirigirse a los pastores que se encuentran uno arrodillado y el otro como huyendo asustado.
El altar es de piedra, del siglo XVIII, y el órgano, del siglo XVI-XVII. Durante el expolio realizado por las tropas napoleónicas en el año 1810, el órgano fue destruido quedando sin los tubos, en 1821 fue reparado por el organista manresano Pau Obradors, pero al ser el santuario abandonado en tiempos de la desamortización, tuvo que ser reconstruido nuevamente durante los años 1992-2004 por Gerhard Grenzing.

(Wikipedia)

viernes, 20 de mayo de 2016

Parroquia de San Pedro - Tolocirio

Dentro de los monumentos de Tolocirio destaca la iglesia de San Pedro, que ejerce de parroquia. Se trata de un sencillo edificio de estilo románico mudéjar del siglo XI, de planta basilical rematada en su cabecera por un ábside. La espadaña-campanario fue remodelada en los años 1950 En el interior del templo destaca su retablo barroco con una talla central dedicada a San Pedro. Así mismo hay otras tallas en las paredes dedicadas a San Blas, patrón de la localidad, Nuestra Señora del Rosario, su patrona, San Isidro Labrador, la Inmaculada Concepción, y una talla de una Dolorosa.
En lo alto del monte del mismo nombre que el municipio (888 metros de altura) se encuentra una tórre óptica o telégrafo que fue empleado durante las Guerras Carlistas como sistema de comunicación y, posteriormente en la Guerra Civil Española.

jueves, 19 de mayo de 2016

Iglesia de los santos Justo y Pastor - Segovia

La iglesia de los santos Justo y Pastor es un templo situado en Segovia, cercano a la plaza del Azoguejo, al otro lado del acueducto. Es una iglesia románica construida en el siglo XII sobre los restos de una ermita que fue dedicada en su origen al Cristo de los Gascones. Son significativas sus pinturas románicas.

El edificio
Está construido en mampostería. Muestra elementos arquitectónicos típicos del románico. Tiene una buena torre en la que se abren vanos con columnas y dos portadas, una de ellas cerrada al exterior que sólo se aprecia desde el interior y la otra policromada y perteneciente al tardorrománico.
Tras la restauración llevada a cabo a comienzos de la década de 1960 salieron a la luz las pinturas murales que ocupan buena parte del ábside. Los temas son los más frecuentes en el románico: Pantocrátor en mandorla con el Tetramorfos, escenas bíblicas y escenas de la Crucifixión, el Descendimiento de Jesús, la Última Cena y el Prendimiento de Jesús. También se aprecia una inspiración oriental con la representación de elefantes, aves, arabescos, etc.

Cristo de los Gascones
Es una talla gótica de brazos articulados muy venerada que cuenta con una leyenda que dice que llegó de Francia realizando varios milagros meteorológicos (petición de lluvia en tiempos de sequía) narrados en el siglo XVII.

(Wikipedia)

lunes, 16 de mayo de 2016

Ermita de Santa María de la Piscina - San Vicente de la Sonsierra

La ermita está ubicada en una colina que domina el valle del río Ebro, en la ladera sur de la sierra de Cantabria, a un kilómetro de Peciña y Ábalos y a tres de San Vicente de la Sonsierra, a cuya jurisdicción pertenece.
Es una de la pocas iglesias románicas riojanas de las que se sabe con cierta exactitud la fecha de su fundación. Según la tradición,  esta fue debida al infante Don Ramiro Sánchez de Navarra, que al volver de la Primera Cruzada se retiró al Monasterio de San Pedro de Cardeña donde otorgó testamento el 13 de Noviembre de 1110, en el cual ordenó fundar una iglesia y una casa que fuera Solar y Divisa de sus descendientes. El templo fue finalmente consagrado el 1 de Agosto de 1137 por Don Sancho de Funes obispo de Calahorra.
El templo románico consta de una sola nave de cuatro tramos iguales, presbiterio y ábside; bóveda de medio cañón sobre arcos fajones doblados y ábside con bóveda de horno. Los muros son de sillería y tienen contrafuertes rectos exteriores que se corresponden en el interior con columnas adosadas. Sobre el último tramo de la nave hay una torre cuadrada, que se apoya sobre el muro de los pies de la basílica y sobre el último arco de la nave, abierta en cuatro tramos de medio punto con dinteles apeados por capiteles que han perdido fustes y basas. Sobre los dinteles había tímpanos macizos de los que se conserva la huella.
Las portadas, impostas, cornisas y ventanas quedan bien definidas. Entre ellas se apreciaban, antes de la restauración, las bárbaras destrucciones y robos sufridos, como fueron el arranque de los fajones para sacar los capiteles, que más tarde fueron recuperados todos, excepto uno.

Los capiteles son excepcionales por su calidad, superiores a los de las iglesias de su entorno. Hay un capitel de cestería, sobre el que asoman unas cabezas y con cimacio de entrelazo, que recuerda a los de Santo Domingo de Silos. Otro capitel muestra varios guerreros encadenados y en un cuarto unos monstruos contrapuestos. Adornan el último, gruesas pencas sumariamente traducidas en palmetas. 
La fachada principal de la basílica, orientada al mediodía, tiene portada en arco románico abocinado, con triple archivolta, que se apoya en cornisa baja sobre canastillos.
En la parte inferior, en vez de columnas, se apoya en sencillos estribos rectangulares; y en la parte superior tiene una cornisa de rosetones al mismo nivel que los canecillos, subsistentes en su casi totalidad.

(Vallenajerilla)









domingo, 15 de mayo de 2016

Iglesia de San Bartolomé de Ucero

La iglesia de San Juan de Otero, ahora dedicada a San Bartolomé, se ubica en el interior del Parque Natural del Cañón del Río Lobos, realmente en el término no municipal denominado: Comunero de San Bartolomé, regentado por los municipios sorianos de: Herrera de Soria, Nafría de Ucero y Ucero en Castilla y León (España); fue construida en el primer cuarto del siglo XIII, cuando el estilo románico daba paso al gótico, transición que quedó plasmada en la obra arquitectónica. Formaba parte de un cenobio templario del que sólo se conserva la capilla.

Historia
De su vinculación a la Orden de los Caballeros del Temple no cabe duda. La especulación se genera únicamente en torno a sus antecedentes. En una bula papal de 1170, el papa Alejandro III hace referencia al Monasterio de San Juan de Otero, perteneciente a la diócesis de Osma. Puede que estuviera localizado en el mismo lugar que San Bartolomé y fuese reemplazado por la construcción protogótica que ha perdurado, pero también hay quien apunta la posibilidad de que estuviera situado en el otero donde se asienta el castillo, y que se edificara a la par que éste a mediados del siglo XII. Las ruinas de la pequeña iglesia que subsisten podrían ser, en tal caso, las del primitivo santuario templario.

Arquitectura
La iglesia tiene planta de cruz latina, disposición que se acusa ostensiblemente al exterior. Llama la atención la escasa altura del transepto en relación con la de la nave. La cumbre de la bóveda de aquél queda por debajo de la línea de imposta de la bóveda de cañón apuntado de la nave, de tal manera que ambas bóvedas no se intersecan y no dan lugar al establecimiento de una cúpula o un cimborrio sobre el crucero.
Las pilastras de sección rectangular adosadas a los muros exteriores del ábside, así como las que flanquean la portada, y la misma puerta que luce seis arquivoltas muy apuntadas, ponen de manifiesto el momento de transición del románico al gótico en que se edificó esta iglesia.
Merecen ser resaltados los dos rosetones, uno en cada astial del transepto, cuyas celosías evocan influencias musulmanas en la forma del entrelazado que compone una estrella lobulada de cinco puntas. Poseen tres arquivoltas de las que sólo la externa está decorada.

(Wikipedia)

jueves, 12 de mayo de 2016

Convento del Palancar - Pedroso de Acim

El Convento del Palancar se encuentra a dos kilómetros monte arriba de la localidad cacereña de Pedroso de Acim, en Cáceres. Para llegar, tomar la N-630, en el tramo que une Plasencia con Cáceres. El acceso está perfectamente indicado. En este tramo, entre Grimaldo y Cañaveral, un desvío por la Ex-371 conduce a Pedroso y a El Palancar.

Descripción
El pequeño Convento del Palancar se encuentra a caballo entre la sierra de Cañaveral y las fértiles tierras del Jerte y del Alagón, entre montaña y valle. Se publicita como el convento más pequeño del mundo, y algo de razón sí que hay dadas sus minúsculas dimensiones.
Fue un hombretón de una estatura de 1,90 m, el fundador de esta miniatura, pues San Pedro de Alcántara, "padre" del cenobio, quiso construir un lugar donde resplandeciera "toda pobreza, aspereza y vileza" y que la "casa sea tosca y la madera no labrada a cepillo". Es decir, que las dimensiones de todo el cenobio están calculadas a conciencia, para no sobrepasar la superficie que el santo creía más que suficiente para realizar sus oraciones.
Fray Pedro había nacido en Alcántara (Cáceres) en 1499 y falleció en Arenas de San Pedro (Ávila) en 1562. Estudió en la Universidad de Salamanca, tomando los hábitos de San Francisco de Asís.  Era hombre campechano y con don de gentes, que predicaba con facilidad allá donde pasaba y era persona querida por quienes le conocían. Era tremendamente austero, virtud de la que es buen ejemplo esta fundación del Palancar. Ensalzó la pobreza y el ayuno, y peregrinó descalzo a Roma. Todavía no comprendo como la Orden Franciscana no fue tachada como herética (en un tris estuvo) cuando otras experiencias mendicantes del mismo estilo y que proclamaban la pobreza y el retorno a la vida de los primeros cristianos sí que lo fueron en el siglo XII. Recordemos las sangrientas cruzadas contra los cátaros y los albigenses, que no debían diferenciarse mucho en su actitud frente a la vida religiosa de ,los franciscanos.
En 1557, el noble Rodrigo de Chaves cede al santo la dehesa "que se dice del Berrocal a la Fuente del Palancar", en agradecimiento a sus consejos espirituales. En la dehesa había construida una modesta casucha. San Pedro edificó en ella una pequeña capilla, tanto que sólo daba cobijo al santo y al único monje que le acompañaba en los comienzos del “conventico”, que así llamaron los lugareños al modestísimo cenobio de Pedro. Evidentemente el santo de Alcántara era enemigo acérrimo de la ostentación y la magnificencia, conceptos que seguramente consideraba cosa del demonio.
Santa Teresa, asombrada de las ínfimas dimensiones del convento, escribió que “…lo que dormía era sentado y la cabeza arrimada a un maderillo que tenía hincado en la pared. Echado, aunque quisiera, no podía, porque su celda como se sabe no era más larga de 4 pies y medio".
Se dice que Pedro apenas dormía una hora y media, y así durante cuarenta años. El conde de Torrejón, Francisco de Carvajal, amigo y bienhechor del santo recuerda que en las ocasiones en que éste dormía en su casa jamás usaba la cama.
No menos pasmado o admirado, el padre Juan de Santa María hizo la siguiente referencia acerca del lugar y sus habitantes: “…está situado en un desierto bien áspero de la sierra del cañaveral y harto apartado de un lugarejo que llaman Pedroso, diócesis de Plasencia y tan pequeño que todo él, con gruesos de las paredes, medido por la parte de fuera, tenía treinta y dos pies de largo y veintiocho de ancho; dentro de este tan pequeño compás había una iglesia muy pequeña, y mucho más la capilla que se dividía con una reja de pala; cabía en ella holgadamente el sacerdote que decía la misa y el acólito que le ayudaba; si otro alguno entraba ocupaba mucho”.
El claustro, las celdas, refectorio, cocina y oficinas están en consonancia con las dimensiones de la capilla. El convento estaba provisto de todas las estancias propias de un lugar santo, pero a un tamaño reducido. El visitante es consciente de las reducidas dimensiones del eremitorio según traspasa el umbral de la puerta. Los religiosos ayunaban de forma diaria y sólo en fiestas muy importantes suprimían dicho ayuno. En el refectorio lugar donde ingerían su frugal comida, colocaban las escudillas en asientos de piedra y comían de rodillas.   El modestísimo claustro está construido con piedra, maderas y ramas. La cocina es una cocina típica extremeña de antaño con los enseres justos y necesarios.
El Conventito tiene una simples celdas con unas maderas hechas camas, para dormir los frailes. Fray Pedro dormía sentado apoyando la frente en un tronco, sin sitio para más. 
Tengamos en cuenta que este convento fue erigido en la misma época en que Felipe II acariciaba la idea que llevó enseguida a cabo, de fundar el monasterio más grande de la cristiandad. A San Pedro se le debieron abrir las carnes ante proyecto tan megalómano, él que era el paradigma de la austeridad.
La actual portada exterior lo sobredimesiona y nos engaña en cuanto a lo que vamos a ver una vez traspasamos sus muros. A partir de 1702 se construyó una sobria iglesia barroca y posteriormente un nuevo claustro.
La zona anexa, el patio exterior, el pequeño huerto, y el pequeño jardín, respetan la escala del resto de dependencias.  Una cruz recuerda uno de los lugares favoritos de San Pedro de Alcántara, junto a un pozo, de quien se dice que oraba junto a una higuera del huertecillo. Está poblado por cuatro hermanos, frailes de la orden los Franciscanos, y no monjes, y son ellos quienes realizan la visita guiada contando al visitando algunas anécdotas referidas al edificio y a su fundador que resultan interesantísimas.
El Palancar es uno de esos bellos y singulares lugares que bien valen para descansar los sentidos y ventilar el alma, y que el emplazamiento no fue elegido por su fundador en balde, a partir de la donación de Chaves.

(Rutas con historia)

miércoles, 11 de mayo de 2016

Iglesia de Santo Domingo de Silos - Torreandaluz

Iglesia de Santo Domingo de Silos, con puerta y torre románicas y una parte gótica. La maciza torre a los pies, es de planta rectangular y  aparejo de sillería, dividida en dos cuerpos mediante una sencilla imposta. En cada una de sus caras hay dos huecos de medio punto, salvo en la E., que solo hay uno de mayor tamaño. Hoy están cegados hasta el arranque de los arcos. La portada original en el lado sur, es de mediados del XII y una de las mejores de la provincia. El porche moderno que la cobija, está precedido por un cuidado jardín. Muy abocinada y con cuatro arquivoltas: abilletada la mas exterior y las siguientes de doble zigzag con bezantes, baquetonada y lisa. Apean sobre dos parejas de columnas de rechonchos fustes y otras dos de jambas acodilladas que se intercalan entre las columnas; todo ello sobre un podio corrido.
Los capiteles de grandes proporciones representan de izquierda a derecha: Cuatro músicos con grandes túnicas, uno tocando el arpa, otro el laúd y los otros dos el rabel, el ábaco abilletado; Sansón desquijarando al león en una cara y una arpía alada de aire silense en la otra, el cimacio con roléos; Grandes palmetas y el cimacio liso; Torneo entre dos caballeros, tema ya visto en Tiermes y Caracena, pero esta vez sin yelmo, sin escuderos y con gualdrapas en los caballos, el ábaco ajedrezado. Se ven las armas de la familia Fonseca.

(Historia - Torreandaluz)

martes, 10 de mayo de 2016

Monasterio de las Descalzas Reales - Valladolid

Este convento fue fundado en 1550 en Villalcázar de Sirga (Palencia), dos años más tarde el conde de Osorno patrocinó el traslado de aquella casa a la ciudad de Valladolid, primero en un lugar provisional y después en el definitivo, por lo que se adquirieron unas casas señoriales de las que todavía se pueden ver los portales. El lugar fue cedido formalmente a las monjas de Nuestra Señora de la Piedad en 1585.
En 1595 se firmó el patronazgo de esta casa con el señor Francisco Enríquez de Almansa y su esposa Mariana de Zúñiga, pero finalmente fueron los reyes Felipe III y Margarita de Austria quienes se encargaron de patrocinar el monasterio, levantar los edificios y dotarlo económicamente. En 1615 la advocación de la Piedad cambió por la Asunción. La iglesia es obra de Francisco de Mora, el monasterio conserva aún un importante patrimonio mobiliario.

domingo, 8 de mayo de 2016

Parroquia de Santa Cristina - Barca

Barca es una pequeña población soriana de alrededor de 140 habitantes. Se sitúa poco al sur del Duero y a unos nueve kilómetros a poniente de Almazán.
Su iglesia parroquial dedicada a Santa Cristina es un edificio que en principio fue románico; pero ha sufrido notables modificaciones en el XVIII que le han aportado volúmenes rotundos y angulosos. A poniente posee torre esbelta datada en el XVII.
Del templo original conserva parte de la galería porticada adosada a su costado sur edificada a finales del XII y recientemente restaurada. Quedan ocho arcadas completas y parte de otra. Cinco y la fracción a poniente del nuevo vano, y tres a oriente del mismo. Una imposta decora el tramo de poniente a nivel de los ábacos de los capiteles.
Los arquillos se realzan con chambranas sencillas y apean en una sucesión de columnas de doble fuste. 
La decoración de los capiteles es predominantemente vegetal, a excepción del capitel situado más a oriente, sobre las estatuas de ese lado, que decora con doble pareja de arpías que como apunta Olañeta pueden proceder de los dos capiteles sencillos que flanqueasen la portada original de esta galería.
Otra característica es que en ambos extremos hallamos figuras esculpidas. A poniente a modo de atlante, muy deteriorado por haberse labrado en su centro entalladura para el muro que cegaba la galería. A levante son dos figuras sedentes las existentes. Se consideran profetas y su labra es de muy buena hechura, destacando la elaboración de los pliegues de sus vestiduras.
El resto de los capiteles lucen motivos vegetales, algunos más rudos y otros de sencilla hechura. 
Sustentan la cornisa una serie de canecillos, la mayor parte lisos y los menos con decoración bastante deteriorada.
La portada del templo es sencilla, destacando solo un sencillo sogueado en su arquivolta exterior.

(A. García Omedes)

viernes, 6 de mayo de 2016

Iglesia Parroquial de San Miguel - Montuenga


La parroquial de Montuenga es un interesantísimo ejemplar del románico de ladrillo segoviano, e incluso del románico de ladrillo español, que ha llamado la atención de todos los estudiosos que se han acercado hasta ella. En una restauración llevada a cabo en 1981 se sustituyó el cimborrio original, que estaba en malas condiciones, por un nuevo campanario, lo que parece que ha causado la aparición de un par de grietas un tanto inquietantes que sería conveniente estudiar. 
San Miguel tiene planta una sola nave con cabecera ultrasemicircular, siendo el material empleado en su construcción el calicanto y el ladrillo. Al exterior llama poderosamente la atención el campanario situado sobre la cabecera aunque, como veremos más adelante, mucho más llamativa resulta la estructura interna de la cabecera. El campanario es de nuevo cuño y sustituyó al cimborrio original y, aunque la obra se hizo con bastante buen gusto, el cuerpo de campanas no puede evitar chirriar un poco a causa del impecable estado de sus ladrillos. 
El ábside es de planta ultrasemicircular y se compone de un basamento de mampostería, rematado por un friso de esquinillas, sobre el que se dispone una arquería ciega de ladrillo compuesta por una docena de arcos de medio punto; la mayoría de estos arcos son doblados pero hay dos simples más finos que alojan vanos, uno de ellos cegado. Según las fuentes consultadas, la sacristía oculta algún otro arco, lo que nos lleva a pensar que probablemente la arquería fue originalmente simétrica. La cornisa del ábside está formada por tres hileras de ladrillos en diente de sierra.
Se conservan dos portadas de ladrillo, una en cada costado de la nave. La meridional está cegada y queda dentro del cementerio que se adosó al sur de la iglesia; su vano lo forma un arco apuntado compuesto de tres arquivoltas coronadas por doble friso de ladrillo en sardinel y envuelta por alfiz. La septentrional está muy protegida por un pórtico cerrado barroco, hasta el punto de que apenas son visibles sus dos roscas apuntadas.
Es el interior de la cabecera la parte más original de esta iglesia. Se trata de un espacio prácticamente cuadrado que se abre por tres de sus lados en pequeños ábsides formando una especie de trébol que da la espalda a la nave y sobre el que se forma una cúpula sostenida por pechinas. Sobre esta cúpula estuvo en su día situado el cimborrio y a día de hoy se encuentra el campanario. Ninguno de los tres pequeños ábsides es visible desde el exterior, quedando todo el conjunto situado dentro del gran ábside de calicanto y ladrillo antes descrito. Esta original planta de trébol recuerda a las lejanas ermitas de Villarejo de Medina (Guadalajara) y Huelves (Cuenca), si bien en estos casos la estructura interna es visible desde el exterior, no existiendo el ábside envolvente. Por otro lado, el triunfal y el interior de la nave han sido muy transformados.

(Amigos del Románico)


miércoles, 4 de mayo de 2016

Iglesia de Santa María de Bareyo

En Bareyo hemos de visitar la bonita iglesia de Santa María, principal punto de interés arquitectónico de esta pintoresca población costera, a la que cada verano acuden numerosos visitantes atraídos por el suave paisaje que conforman las hermosas praderas y colinas que la rodean y sobre todo por la tranquilidad de su ría, acaso la más bella de la costa oriental. 
La iglesia de Santa María, declarada Bien de Interés Cultural en 1978, es una de las mejores muestras del románico en Cantabria. Datada entre finales del siglo XII y principios del XIII, hay que destacar el ábside y los muros. El ábside está estructurado en tres cuerpos verticales que se dividen en columnas, cuyos capiteles están decorados con formas zoomorfas, motivos vegetales y figuras humanas. 
El baptisterio alberga una pila bautismal sobre dos leones, algo desgraciados por el paso del tiempo. Por último, vale la pena acercarse a contemplar "la Virgen con el Niño", una imagen del siglo XV que transmite la serenidad que se respira en este templo. 
Junto a la iglesia se puede ver una encina con más de 100 años de antigüedad.

martes, 3 de mayo de 2016

Ermita de Nuestra Señora de las Vegas - Santiuste de Pedraza

Está situada junto a la carretera que une Segovia y las poblaciónes de Pedraza y Sepúlveda en el barrio de Requijada (Santiuste de Pedraza)

Descripción
La Ermita de Nuestra Señora de las Vegas en Requijada es una de tantas joyas del románico segoviano. Según asegura la tradición en esta hermosa iglesia románica fueron bautizados los siete Infantes de Lara, basándose para ello en las siete cabezas de jóvenes que se pueden ver representadas en su pila bautismal. Lo que si que es más verosímil es el hecho de que en esta ermita se elegían a los procuradores generales de la Tierra de Pedraza.  Parece que comenzó a levantarse en el Siglo XI y acoge a la patrona de la zona de Pedraza, Nuestra Señora de las Vegas. 
Fue declarada Monumento Histórico Artístico en 1969.
El edificio consta de tres naves y tres ábsides; con galería porticada abierta a mediodía y torre levantada sobre el ábside septentrional. En el ábside central semicircular, se abre una ventana.
Llama la atención la galería meridional, de siete arcos distribuidos en dos grupos de tres y de cuatro, a los lados de una puerta de dos arquivoltas y guardapolvos.
Los capiteles de la galería muestran centauros, aves, sirenas, cabezas humanas y arpías. El acceso al templo se realiza a través de una llamativa portada de cuatro arquivoltas decoradas con flores romboidales, ajedrezados, roleos y baquetones; que se apoyan en columnas de capiteles, entre los que reconoceremos uno de arpías y leones.
En las enjutas de la portada encontramos a la Virgen en un lado y al Arcángel San Gabriel en el otro. En el interior quedan restos de pinturas murales del Siglo XVI.
Se encuentra solitaria junto a la carretera en el municipio segoviano de Santiuste de Pedraza.

(Rurismo)