lunes, 30 de noviembre de 2015

Las Iglesias de ladrillo - Cuéllar

Al Norte de la provincia de Segovia y casi en el límite con la de Valladolid. Repoblada por Alfonso VI hacia 1090, Cuéllar vivió oscuramente hasta el siglo XIII. Pero a partir de esa época y con la decidida protección de Alfonso X el Sabio, entra en un periodo de extraordinario florecimiento debido a la prosperidad de sus rebaños y a la exportación de la lana. Esa riqueza y el hecho de que ya tradicionalmente se viniera construyendo con materiales de tierra, nos explican en parte la profusión alcanzada por el románico de ladrillo en esta villa segoviana, que todavía conserva siete iglesias de ese tipo. En lo decorativo cabe sospechar que ciertos elementos, sobre todo si son sencillos, son también propios de la región. No obstante, parece que el impulso primero de este movimiento hay que buscarlo fuera, sin duda en Sahagún, al sureste de León.
Situada en lo más alto de la población se halla la parroquia de San Martin, la que mejor conserva la traza primitiva y una de las mas antiguas del estilo. Consta de tres naves, arruinadas ya y sólo con las arcadas de división en pie, tres ábsides y torre independiente a los pies, en el lado de la epístola. Los ábsides presentan la superficie exterior poligonal, adornada en el central con dos arquerías ciegas y una fila de ventanas recuadradas en lo alto; sobre ellas un friso de ladrillos en forma de dientes de sierra y amplía cornisa sobre la que apoya el tejado. Los ábsides laterales llevan ventanas sencillas y carecen de friso. En el interior la ornamentación del ábside central presenta también arquerías ciegas, de medio punto y dobladas como al exterior, más tres ventanas abocinadas, de tres roscas cada una.
Cercana a esta iglesia se halla la de San Esteban, de la que se habla ya en documentos de 1247. Fue la iglesia aristocrática donde se guardaba el archivo de la nobleza de la villa. La parte mejor conservada es el ábside, debido a su solidez; robusta es también la torre, levantada a los pies. Sus muros son de hormigón salvo las aristas, compuestas de ladrillo, quizá para mayor refuerzo y con fines estéticos. El ábside es de planta poligonal, y en lo decorativo el de mayor vistosidad de la población. Dividido por su mitad en dos cuerpos, el inferior ofrece dos arquerías de medio punto, dobladas, y el superior dos fajas de ladrillos esquinados entre ventanas, sencillas en la parte baja y dobladas en la parte alta. El interior ha sido reformado posteriormente, pero en el muro de la epístola conserva una sencilla portada de ladrillo con cinco roscas cobijadas por alfiz rectangular.
Extramuros de la Cuéllar medieval, hacia el norte, se encuentra la parroquia de San Andrés, de tres naves y una de las más antiguas de la villa. Empotradas en la fábrica de mampostería y ladrillo conserva dos portadas románicas de piedra, con arcos de medio punto, una a mediodía y otra en el hastial de los pies. Esta es de tipo segoviano, con arquivoltas de gruesos boceles y dos columnas a cada lado, quedando completada la decoración de esta fachada con temas geométricos de ladrillo. En la cabecera tres ábsides poligonales, decorado el central con dos arquerías, dos órdenes de ventanas y un friso en forma de dientes de sierra. Los laterales llevan temas similares, pero más simplificados.
En el sector sur de la población están los restos de la iglesia de Santiago con ábside semicircular, decorado por tres arquerías superpuestas, dobladas las inferiores, la esbelta torre de Santa Marina, de mampostería en su parte baja y de ladrillo en la superior con grandes ventanas gemelas; y la de El Salvador, de una sola nave, con ábside que conserva muy bien sus tres arquerías y una airosa torre en piedra de sillería.

jueves, 26 de noviembre de 2015

Convento de San Antonio - La Cabrera

La muestra arquitectónica más destacada de La Cabrera está situada aproximadamente a dos kilómetros del pueblo, a 1.190 metros de altitud sobre el nivel del mar y rodeada de unos cuidados y bellísimos jardines salpicados de fuentes y estanques.
Los orígenes del Convento de San Antonio se remontan a los siglos XI y XII, cuando los monjes benedictinos levantaron un primer monasterio del que se conserva la iglesia que, incluso, podría ser anterior, pues cuenta con algunos elementos propios de las construcciones prerrománica-visigóticas. El templo, de modestas proporciones y escasa ornamentación, dispone de tres naves, crucero, cabecera de cinco ábsides semicirculares escalonados con cubierta de bóveda de cañón y una torre erigida en dos periodos.
Ya en el XV, la orden franciscana amplió el recinto y éste adquirió su mayor esplendor. A causa de la invasión napoleónica, los monjes se vieron obligados a abandonar el convento, al que volvieron en el año 1812 y hasta 1835, cuando, a causa de la Ley de Desamortización, fue expropiado y vendido por el Estado. Antes de que esto sucediese, fue eremitorio, escuela de gramática, casa de retiro y noviciado y por él pasaron grandes hombres de letras y santidad de la Orden Franciscana.
Desde el mes de noviembre del año 2004, lo habita y cuida una pequeña comunidad de la Orden de los Misioneros Identes, fundada en 1959 por Fernando Rielo Pardal y que está presente en unos 20 países. 
En su interior pueden verse piezas de gran valor artístico como una Virgen renacentista y las pinturas de la Comunión de la Virgen de Claudio Coello y un San Francisco del siglo XVII.


(Sierra Norte.com)

miércoles, 25 de noviembre de 2015

Cartuja de Aula Dei - Peñaflor

De todas las cartujas que había en Aragón sólo mantiene su comunidad después de la desamortización de Mendizábal la de Aula Dei, cercana a Zaragoza. Esta cartuja tiene la iglesia gótica tardía del siglo XVI como núcleo central, con dos claustros pequeños a ambos lados de la misma, y hacia la cabecera de la iglesia el claustro grande, con las casas de los cartujos dotadas de planta alta o solanar, y de huerto interior con taller de trabajo al fondo.
Lo más destacable de la Cartuja de Aula Dei es su decoración pictórica de los Ramírez de Arellano y especialmente la realizada por Francisco de Goya hacia 1774. De las once pinturas originales de Goya solamente se han conservado siete, algunas con importantes restauraciones. Pertenecen a Goya el pórtico de San Joaquín y Santa Ana, Nacimiento de la Virgen, Desposorios y Visitación (estas tres en el muro lateral derecho), Circuncisión y Epifanía (en los brazos del crucero) y Presentación en el templo (derecha del presbiterio). Esta obra mural de Goya deshace el tópico de un Goya pintor maduro, ya que aquí se muestra a los veintiocho años como un gran maestro, y trabajando con enorme libertad.
En 1903, los pintores franceses Paul y Amedée Buffet pintaron de nuevo cuatro de los temas de Goya, que se habían perdido: Presentación de la Virgen en el templo, Anunciación y Natividad (en el lado izquierdo de la nave) y Huida a Egipto (en el lado izquierdo del presbiterio), además de retocar partes fundamentales de las mencionadas de Goya. Además, trajeron también los cartujos en 1901 una serie de siete grandes lienzos del pintor francés Jean Bardin, en cuyo taller se formaron los mejores neoclásicos franceses, como David.

domingo, 15 de noviembre de 2015

Iglesia parroquial de Omeñaca

Para llegar a Omeñaca se sigue la carretera de Soria a Agreda y Tarazona.  Más allí de Tozalmoro se encuentra este modesto pueblecito, con su pobre iglesia parroquial románica, antigua y en mal estado. Pero cuenta con un elemento notable. La galería porticada de Omeñaca, pobre como su iglesia, es la más septentrional entre las galerías de Soria.
Marca, pues, la línea de penetración de este elemento arquitectónico tan típico de la región. La galería porticada se da sobre todo en las tierras del Duero. Aquí se mete ya hacia las sierras de las estribaciones del Moncayo.
No vale mucho esta galería de Omeñaca, pero su estructura es ortodoxa. Tres arcos por cada lado y uno más central, algo rebajado. En la actualidad tiene cegados los arcos de la derecha y los de la izquierda conservan sus columnas pareadas con buenos capiteles dobles que muestran influencia silense.

martes, 10 de noviembre de 2015

Monasterio de Nª Sª de la Asunción - Cartuja de Granada

El monasterio de Nuestra Señora de la Asunción, más conocido como la Cartuja de Granada llamado como nombre oficial, Real Monasterio de La Cartuja, un monasterio situado en la ciudad española de Granada, comunidad autónoma de Andalucía, que albergó a una comunidad de monjes cartujos desde su construcción hasta 1835. Aunque mezcla diversos estilos, representa una de las cumbres de la arquitectura barroca española.
Actualmente, está considerada como BIC (Bien de Interés Cultural) (fue declarado Monumento histórico-artístico perteneciente al Tesoro Artístico Nacional mediante decreto de 3 de junio de 1931).

Historia
Surgió por la decisión que tomó en 1458 la comunidad del monasterio de Santa María de El Paular y se comenzó a construir en 1506 una vez que se fijó su emplazamiento, tras la cesión de unos terrenos por el Gran Capitán, Gonzalo Fernández de Córdoba. El emplazamiento actual no corresponde a los terrenos cedidos por el Gran Capitán por lo que éste se desentendió del proyecto. En 1516 se reiniciaron las obras que durarían tres siglos sin llegar a acabar el proyecto inicial, y del que sólo se conserva parte, porque en 1842 fue destruido el claustro y las celdas de los monjes, y afectando a la casa prioral que fue destruida totalmente en 1943. Estuvo habitada hasta 1835 momento en el que los monjes fueron expulsados de la misma. Su construcción duró desde el S.XVI hasta el XIX

Descripción
De exuberante decoración, sus espacios más célebres son la iglesia, la sacristía, de autor desconocido, y el sagrario que es obra del maestro Francisco Hurtado Izquierdo y cuenta con una impresionante cúpula pintada por Antonio Palomino. El edificio alberga en su interior una importante colección de pinturas, entre las que destacan las del cartujo Juan Sánchez Cotán.

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Santuario de Arantzazu - Oñate

A 9 kilómetros del centro de Oñati se encuentra el  santuario de Aránzazu. Este santuario fue originalmente construido hace más de 500 años en honor de la Virgen María que supuestamente se le apareció a un pastor local en el siglo XIV. En los años 50 una nueva e impresionante basílica fue construida al borde del precipicio, la cual constituye uno de los mejores ejemplos de arquitectura vanguardista vasca. Las puertas de entrada fueron diseñadas por Eduardo Chillida, las esculturas de los apóstoles por Jorge Oteiza y el altar por Lucio Muñoz.
Si eres aficionado al senderismo, el santuario de Aránzazu es el lugar de comienzo perfecto. Situado dentro del parque natural Aizkorri-Aralar, existen múltiples senderos de diferentes niveles que te permitirán descubrir paisajes espectaculares de una belleza única. Es posible, por ejemplo, subir a la cima del Aizkorri en unas 3 horas.
Pregunta en la oficina de turismo de Oñati por una publicación titulada “Senderos de Oñati” con más información acerca de los senderos de la zona.