martes, 31 de marzo de 2015

San Miguel de Aralar

San Miguel in Excelsis, es un Santuario con más de mil años de historia, levantado en la sierra de Aralar, junto a la cima del monte Artxueta, desde el que se puede disfrutar de una impresionante panorámica. En su interior le espera un retablo románico, obra cumbre de la esmaltería europea. El lugar le hablará de la leyenda del dragón y Teodosio de Goñi, del pasado carolingio, de los remotos tiempos de dólmenes que hoy surgen diseminados entre campas y preciosos bosques de hayas.
San Miguel in Excelsis es un austero templo de tres naves, divididas en cuatro tramos.
El actual templo fue construido en la primera mitad del siglo XII como ampliación de un edificio románico de principios del siglo XI. El edificio es austero, sobrio, con escasa decoración. La capilla se construyó entre 1170 y 1180, de donde datan algunos retoques ornamentales de las puertas y del ábside de la Epístola.
El Santuario es conocido en medio mundo por el Retablo de Aralar, una obra de arte de 2 metros de longitud por 1,14 de altura que preside el presbiterio del templo. Esta obra maestra del arte románico es un frontal de esmaltes y cristal de roca de principios del siglo XII. El Retablo fue robado por el famoso ladrón de obras de arte Eric "El Belga" en 1979. Entre los años 1981 y 1985 se recuperaron 16 de los 18 medallones robados y 191 piedras preciosas de las 286 sustraídas, y tras su restauración, volvió al Santuario en 1991.
También en el interior del Santuario se puede contemplar la imagen de San Miguel, un relicario del siglo XVIII, de plata sobredorada, que representa al arcángel, con las alas desplegadas y los brazos en alto sosteniendo la cruz sobre su cabeza, donde se guarda una antigua talla de madera, la reliquia que, según la tradición, fue dejada por el propio ángel en este lugar. La imagen recorre decenas de localidades navarras todas las primaveras y es recibida por los vecinos y autoridades locales.
San Miguel es uno de los centros de espiritualidad más conocidos de Navarra y lugar de leyendas como la de Teodosio de Goñi.
Toda la sierra de Aralar es un paraíso para los amantes del paseo y del senderismo: a un lado de la sierra se encuentran la Vía Verde del Plazaola, el paseo que lleva al nacedero del Larraun o la visita a las cuevas de Astitz, y al otro, la Barranca, con las rutas de los dólmenes y localidades como Uharte Arakil, famosa por su concurso de perros pastor y desde la que también se puede acceder al santuario por una pista. En invierno, si nieva en abundancia, se puede practicar el esquí de fondo.

La Sagrada Familia - Barcelona

La Sagrada Familia es el monumento más conocido y característico de Barcelona. Como máximo exponente de la arquitectura modernista creada por Gaudí, miles de turistas acuden cada día a contemplar el curioso templo.
La construcción comenzó en 1882 con un estilo neogótico. Un año después el proyecto fue puesto en manos de Gaudí, quien lo replanteó por completo. Gaudí diseñó un templo excepcional e innovador que iba a estar compuesto por 18 torres, aunque finalmente sólo tuvo tiempo de crear una de ellas antes de su muerte.
Gaudí falleció en 1926 dejando inacabado el proyecto que ocupó los últimos años de su vida pero, gracias a los planos que se conservan, su sueño se hace realidad poco a poco gracias al trabajo de otros artistas y al dinero obtenido a partir de las donaciones y las visitas.
La Sagrada Familia es un exuberante templo cargado de simbolismo religioso. Estos son algunos de los puntos más importantes:
Las torres
El arquitecto decidió que doce de ellas fueran dedicadas a los Apóstoles, cuatro a los Evangelistas, una a María y otra a Jesús. Serían de diferente altura en función de la jerarquía religiosa que representan.
Es posible acceder hasta la parte superior de algunas de las torres para contemplar la ciudad desde las alturas y ver algunos detalles del exterior del templo a escasa distancia.
Las fachadas
La basílica tiene tres simbólicas fachadas:
Fachada del Nacimiento: Dedicada al nacimiento de Cristo, se trata de una fachada profusamente decorada y llena de vida.
Fachada de la Pasión: Algo más austera y simplificada que las otras fachadas, pretende reflejar el sufrimiento de Jesús durante la Crucifixión.
Fachada de la Gloria: La fachada principal, mucho más grande y monumental que el resto, representa  la muerte, el Juicio Final, la Gloria y el infierno. Consciente de que no iba a tener tiempo para construirla, Gaudí dejó hechos los bocetos para que sus sucesores pudieran finalizar el trabajo.

El interior
Para diseñar el interior, Gaudí se inspiró en las formas de la naturaleza, creando columnas con forma de tronco de árbol que convierten el interior del templo en un enorme bosque de piedra.
El templo de la Sagrada Familia se ha convertido en el símbolo de Barcelona y su visita es imprescindible.

domingo, 29 de marzo de 2015

Monasterio nuevo de san Juan de la Peña - Sta. Cruz de la Serós

Como consecuencia del terrible incendio del año 1675 se tomó la decisión de construir un nuevo monasterio. Su emplazamiento se eligió en un lugar próximo, el conocido como Llano de San Indalecio, una bella pradera asentada sobre la gran roca que reunía condiciones idóneas para comenzar una nueva vida.
La construcción de la nueva fábrica se inició en el año 1676. A lo largo de sus obras, prolongadas hasta los primeros años del siglo XIX, los monjes contaron con el asesoramiento de numerosos profesionales, siendo fundamental la labor del arquitecto zaragozano Miguel Ximenez, quien diseñó este conjunto monástico. La traza del edificio constituye uno de los ejemplos más perfectos y evolucionados de la arquitectura monástica en la Edad Moderna, por su simetría, por la multiplicación de sus claustros y por la organización racional que poseía el proyecto original, el cual, lamentablemente, nunca se pudo llevar a cabo en su totalidad.
La fachada de la iglesia es uno de los aspectos más interesantes del monasterio barroco. Destaca especialmente su exuberante decoración vegetal basada en roleos, diferentes tipos de flores, hojas de acanto y tallos, aunque también encontramos formas figuradas como cabezas de puttis y dos ángeles sujetando un singular escudo en la parte superior. En sus hornacinas se incluyen tres santos muy vinculados con los monjes que vivieron entre estos muros. En la portada central se representó a San Juan Bautista (patrón de esta comunidad), a la izquierda a San Indalecio (advocación de la pradera en la que se levanta el edificio), y a la derecha a San Benito (fundador de la orden monástica que se profesaba en San Juan de la Peña).
Las dependencias fueron abandonadas en el año 1835 y desde entonces el edificio comenzó a deteriorarse progresivamente quedando, ya a mediados del siglo XX, en un lamentable estado de ruina. Tras una profunda rehabilitación, acometida por el Gobierno de Aragón, el Monasterio Nuevo de San Juan de la Peña alberga en su interior el Centro de Interpretación del Reino de Aragón, el Centro de Interpretación del Monasterio de San Juan de la Peña y una Hospedería, perteneciente a la Red de Hospederías de Aragón, con categoría de hotel de cuatro estrellas.

Mezquita Catedral - Córdoba

Iniciada por el califa Abd al-Rahman I, la Mezquita de Córdoba fue proyectada como una mezquita porticada buscando la misma relación patio-sala de oración que ya existía en la Mezquita de Damasco, pero con las once naves de la sala transversales. Ya en este primer momento se organizan las arquerías que definen la mezquita. Tomando como fuente el romano acueducto de los Milagros de Mérida, según algunos especialistas, el arquitecto cordobés introduce una importante novedad: el empleo de dos soportes superpuestos, una columna abajo y un pilar arriba, y dos arcos: uno inferior, de herradura, y otro superior, de medio punto, que recibe la techumbre de madera.
Abd al-Rahman II, como consecuencia del crecimiento demográfico de la ciudad, en el año 833 añade una nave porticada en el patio, prolongando con siete tramos más las naves, en dirección al Guadalquivir, sostenidas por otras 80 columnas y construyendo un nuevo mihrab.
En el año 945 el patio y el alminar serán modificados por Abd al-Rahman III. Su hijo Al-Hakan II derriba el muro meridional y amplia la sala de oración con doce tramos y otras 120 columnas. La zona del mihrab y las tres espléndidas cúpulas que lo anteceden también son de esta época, alrededor del año 965.
Entre los años 987 y 990 Almanzor llevará a cabo la última ampliación y la más extensa. La proximidad del río hace que las naves se amplíen hacia oriente, quedando el mihrab descentrado. De esta manera, la sala de oración mide 130 metros de lado, superada sólo por la mezquita de Samarra.
La toma de la ciudad por Fernando III obligo a la conversión de la mezquita en templo cristiano, sin realizar apenas modificaciones.

Posteriormente sí se llevaron a cabo nuevos trabajos que iban transformando el conjunto de la mezquita; los Reyes Católicos ordenaron levantar en el interior una nave en dirección este-oeste en la zona de la ampliación de Abd al-Rahman II. Al ser pequeña esta nave para el culto, se consideró en 1523 levantar una nueva catedral, siendo don Alonso Manrique el obispo de la diócesis. El encargado de las trazas será Hernán Ruiz, diseñando una estructura en forma de cruz latina procurando afectar lo menos posible a la fábrica musulmana. El proyecto responde a un estilo tardogótico mientras que los elementos decorativos corresponden al Renacimiento y aún al Barroco ya que las obras continuaron hasta 1600. La elevada altura del nuevo templo obligó al contrarresto exterior de arbotantes y contrafuertes, dispuestos con gran maestría para evitar daños a la delicada y ligera estructura de la mezquita.
El resultado es una experiencia única para el visitante, ya que en un mismo espacio se integra una catedral gótica con una mezquita musulmana, viviendo diferentes sensaciones con sólo andar unos pocos metros.


(Artehistoria)

sábado, 28 de marzo de 2015

Catedral de Sevilla

La historia de la Catedral de Santa María de Sevilla recorre más de seis siglos, desde el inicio de la fábrica almohade en 1172. El templo se convertiría, gracias a las sucesivas adiciones, en la catedral gótica más grande del mundo. De la magnífica mezquita almohade, inaugurada en 1182, se conservan la Giralda, el Patio de los Naranjos y la Puerta del Perdón, que daba acceso al recinto.
Fernando III de Castilla conquistó la ciudad el 23 de noviembre de 1248 y con ello comenzó un nuevo capítulo en la historia del templo. La mezquita mayor pasó a ser la catedral de la ciudad y el rey ordenó que se le añadiera una Capilla Real, donde fueron enterrados Alfonso X, Beatriz de Suabia y el mismo rey Fernando.
A finales del siglo XIV, el ruinoso estado de la mezquita sirvió de pretexto para derribarla y construir en su lugar un templo de formas góticas. El 8 de julio de 1401 el Cabildo de la Catedral ordenó la construcción de una nueva iglesia, pues el terremoto de 1356 había dañado considerablemente la estructura del templo. Las obras de reedificación se prolongaron hasta 1506. La catedral gótica de Sevilla fue la más suntuosa de España y una de las más conocidas de
Europa. De inspiración francesa, su primer arquitecto pudo haber sido el francés Carles Galtés de Ruan.
Impresionan sus siete naves, su gran altura y sus casi cien ventanales. Es una construcción de naves escalonadas, exteriormente apoyadas en multitud de arbotantes y contrafuertes coronados por pináculos.
Sin embargo, apenas dos décadas después de finalizada la construcción del templo gótico, se decide añadir una serie de dependencias en estilo renacentista. Se edificaron la Sacristía de los Cálices y las Capillas de los Alabastros. También se remozó la Giralda, cuyas obras finalizaron en 1593.
A partir del siglo XVII se planteó la necesidad de renovar la catedral de acuerdo con los estilos artísticos imperantes. Entre 1618 y 1663 se edificó la Iglesia del Sagrario, en estilo barroco. Ya en los siglos XVIII, XIX y XX, las obras en la catedral tuvieron como objetivo restaurar y finalizar las obras. La primera obra de restauración, entre 1762 y 1797, fue dirigida por Fernando de Rosales. En 1825 comenzó un proceso, que no finalizó hasta 1928, dedicado a reparar todos los daños que el tiempo había causado en la catedral de Sevilla. Las obras las comenzó Rosales y las continuaron Javier de Luque y Demetrio de los Ríos.

viernes, 27 de marzo de 2015

Nuestra Señora del Manzano - Castrojeriz

Se supone su existencia desde el siglo X, en la época del conde Garci Fernández. Tal vez era un templo con cabildo regular que vivía bajo la regla de san Benito. Pero de estos primeros tiempos no hay resto arquitectónico alguno.
Las noticias más fidedignas, que se adecuan perfectamente a las características de su fábrica, informan de que la reina doña Berenguela, madre de Fernando III, la mandó construir a principios del siglo XIII. No tenemos más referencias sobre el proceso de construcción del templo medieval, que cuenta con tres naves, pero sí sabemos de las reformas emprendidas en el siglo XV (que afectaron a las bóvedas de crucería estrellada), y a mediados del siglo XVIII. En estas últimas, en las que intervino el arquitecto Juan de Sagarbinaga, se añadieron una capilla lateral (dedicada a la Virgen), la torre y la renovación de la cabecera que, erigida con fines funerarios, se convierte en panteón familiar; aquí se dispusieron los túmulos de los condes de Castro (el marqués de la Hinojosa, don Juan de Mendoza, y el conde de Ribadavia, Diego Sarmiento) y se colocó un retablo con lienzos de Antonio Rafael Mengs.


(Datos del Centro Virtual Cervantes)

Catedral de Mondoñedo

La catedral de Mondoñedo que fue declarada Monumento Nacional en 1902 remonta su construcción al año 1219 y sus obras duraron por lo menos el resto del siglo XIII y todo el siguiente. Por tanto puede decirse que fue construida en el siglo XII, pero volvió a reconstruirse en el XVI al haber quedado destruida por un incendio.
La catedral de Mondoñedo posee diferentes estilos arquitectónicos desde el estilo románico de su puerta principal y el ábside mayor hasta sus decoraciones de adornos barrocos. Fue objeto de sucesivas ampliaciones como la del siglo XVI para la construcción de la girola o la llevada a cabo en el siglo XVIII cuando se remodeló la fachada y se construyeron las torres. El crucero y la sacristía son de estilo gótico. El claustro de mediados del siglo XVII, presenta un estilo continuador del herreriano, de un solo piso, tiene 52 arcos. Se puede destacar de la catedral principalmente su retablo de la Capilla Mayor de estilo rococó e exquisitamente decorado por el arquitecto Francisco Terán y que está compuesto de dos cuerpos. En el primer cuerpo del retablo el tema principal es la Asunción de la Virgen y en el segundo cuerpo está el misterio de la Santísima Trinidad. En el Altar Mayor se conserva la imagen de Nuestra Señora la Inglesa, traída de la catedral de Saint Paul en Londres en época de la reforma de Enrique VIII. El Museo Diocesano guarda estatuas, retablos y obras pictóricas de Zurbarán y el Greco.
La Catedral de Mondoñedo centro religioso y civil de la población tiene ante si una plaza, centro urbano, del que parten las calles en sentido radial.

(Datos y foto del Blog "Turismo Galicia")

jueves, 26 de marzo de 2015

Catedral de León

La Catedral de León es, sin duda, una de las catedrales góticas más hermosas de España. Construida a principios del siglo XIII y terminada en el siglo XV, presenta una gran unidad estilística, hecho poco habitual en este país, lo que la dota de una elegancia única, por lo que recibe el sobrenombre de la Pulchra Leonina.
Es la más francesa de todas las catedrales góticas españolas, su planta es muy parecida a la de Reims, con tres naves que, en el crucero, se amplían a cinco, y sus sistemas de bóvedas son similares a los de Amiens y Beauvais.
Las tres fachadas de la Catedral de León exhiben una de las mejores colecciones de esculturas góticas de la península, destacando la Virgen del Dado, en el parteluz de la fachada norte, la de San Froilán, patrón de la diócesis, en la fachada sur y la Virgen Blanca, una de las esculturas más bellas del gótico. Actualmente esta escultura se sitúa en una de las capillas de la girola y se puede ver una copia en el parteluz de la fachada principal.
Esta fachada principal está flanqueada por dos torres de más de sesenta metros.
Sin embargo, lo más hermoso y espectacular de la Catedral de León no son sus esculturas o su arquitectura, sino el espacio interior, en el que la luz, con diferentes tonalidades dependiendo a de la hora del día, nos envuelve.
Las inmensas vidrieras, una de las mejores de Europa, similares a las francesas pero más coloristas, ya que añaden al azul y el rojo habituales la gama de verdes, ocres y amarillos, convierten esta catedral en la Catedral de la luz.
También debemos destacar el Coro de la catedral, uno de los más antiguos de España, tallado por artistas flamencos en el siglo XV.
El claustro, de planta cuadrangular se sitúa en la zona norte del templo y enfrente de él, se encuentra la entrada al Museo, que ocupa algunas salas del recinto catedralicio. En este museo se expone piezas del propio edificio y de los diferentes pueblos de la diócesis.
Y como todo lugar que se precie, también tiene su leyenda, la del topillo que minaba los cimientos de la Catedral por la noche y que al final, los canteros, consiguieron atrapar y colgaron su pellejo en la Puerta de San Juan.
La leyenda proviene de la mala calidad de los cimientos sobre los que se asienta la Catedral ya que este solar, en el que se encontraba anteriormente la antigua catedral y, antes que ella, el palacio del rey del rey Ordoño II, se levanta sobre las antiguas termas romanas, cuyos hipocaustos aún permanecen en el subsuelo.

martes, 24 de marzo de 2015

Catedral de Burgos

La catedral de Burgos no puede desligarse de la personalidad de su más directo promotor: el obispo Mauricio, familiarizado con Francia, de donde debió de traer al maestro que se hizo cargo de la dirección de los trabajos. Aunque se poseen datos sobre los artífices que se sucedieron en la maestría (maestro Enrique, Juan Pérez), ignoramos el nombre del primero de ellos.
En 1222 se procedió a la colocación de la primera piedra. Las obras avanzaron con una cierta rapidez, pues, en 1238, al morir el prelado, se le entierra ya en el coro. Entre 1243 y 1260 se documentan nuevas peticiones de indulgencias a la Santa Sede para la contribución a la fábrica. Indudablemente deben corresponder a la continuación de las obras, aunque en la última fecha sólo quedarían pendientes las bóvedas y ciertas zonas de las partes altas.
La planta adoptada en Burgos es mucho más simple que la de Toledo. Corresponde a una iglesia de tres naves en la zona de los pies, con un transepto marcado hacia el exterior de una sola nave y girola. Si en la concepción general, la cabecera de Burgos recuerda la francesa de Coutanges, en el alzado de las naves la proximidad mayor se establece con Bourges. Se ha insistido, por ello, en identificar al primer maestro anónimo de Burgos como francés y se le ha supuesto conocedor, por su itinerancia, de las diversas fábricas a las que habría recurrido para organizar la de la catedral castellana, mucho más francesa en líneas generales que la de Toledo, en especial por las proporciones del alzado.
En la catedral de Burgos existieron tres portadas: dos en los brazos del crucero y una triple en los pies. Las primeras se integraron en un hastial organizado según las pautas más genéricas del norte. Había que partir del profundo desnivel existente entre el lado norte y el sur, de modo que en este último, se dispusieron tres niveles: puerta con una zona ciega superior bastante amplia, rosetón y parte alta; en el norte, la distribución fue la que sigue: puerta, sobre la que inmediatamente se sitúa un gran ventanal, y parte alta. En lo concerniente a la fachada occidental, fue concebida según el modelo francés canónico. Incluía torres a ambos extremos integradas en la fábrica. Desgraciadamente ha perdido sus puertas primitivas.
Los viajes a que se vieron obligados muchos prelados en el intento de resolver el gran Cisma pusieron a los más sensibles ante lo que entonces se hacía en Europa. El obispo Alonso de Cartagena, humanista medieval, debió traer a Hans o Juan de Colonia. En Burgos se convertirá en el arquitecto más importante. Al margen de otras obras, fue el que transformó la fachada tan francesa de la catedral del siglo XIII en otra ascensional, merced al añadido de esos esbeltos cuerpos que llamamos agujas de piedra calada, luego reforzadas con metal, culminadas en estatuas que luego habrá que apear. El origen de esta fachada está en los planos entonces no realizados de la fachada de la catedral de Colonia.

(Artehistoria)

domingo, 8 de marzo de 2015

Monasterio benedictino de Ripoll

El monasterio benedictino de Ripoll fue fundado por el conde Guifré el Pilós en el año 879. El 20 de abril del año 888 el monasterio de Ripoll fue solemnemente consagrado y dedicado a Santa María.
La creciente importancia del monasterio de Ripoll como centro cultural, con biblioteca, scriptorium y escuela monástica medieval, motivó sucesivas ampliaciones del edificio, siendo la efectuada por el abad Oliba (1008-1046) la que conformaría sus formas definitivas : 60 por 40 metros en un edificio pétreo de formas austeras y macizas, de cinco naves, con un cuerpo de edificio delantero encima del cual se levantaron dos torres de campanarios y en la parte posterior un grandioso transepto coronado por un ábside central y tres absidiolos a cada lado.
El templo ha sufrido diversas restauraciones. En especial la realizada tras el terremoto de 1428 y la de 1830 que redujo a tres las cinco naves originales. En el crucero y en los muros de la nave central se hallan las tumbas de muchos delos condes de Besalú y Barcelona como Guifré el Pilós, Ramón Berenguer III y IV.
La obra principal del monasterio y de la escultura románica de Catalunya, es la portada del siglo XII. Se divide en siete franjas horizontales donde se representan escenas bíblicas, históricas y alegóricas. La rica iconografía combina los grupos temáticos entre motivos florales de gran exuberancia y ornamentaciones de líneas geométricas, sin ningún lugar en que el cincel no se haya dejado sentir. A ambos lados del portal están las imágenes mutiladas de San Pedro y San Pablo.
El claustro del templo consta de dos pisos. Fué iniciado en siglo XII, quedando paralizada la construcción hasta fines del siglo XIV. La galería superior quedó completada en el siglo XVI. Tiene forma trapezoidal y consta de 112 arcos semicirculares y 252 columnas de capiteles esculpidos con motivos religiosos, mitológicos y populares

sábado, 7 de marzo de 2015

Iglesia de Castillo de Anzano

El castillo de Anzano que hoy conocemos tuvo su importancia en los primeros Siglos de la reconquista Aragonesa como fortaleza dependiente unas veces de Bolea y otras de Puibolea. La fortificación tuvo por tenentes entre 1110 y 1149 a Castán de Biel y Ramón de Larbasa. El 10 de Agosto del año 1232 Jaime I daba el castillo de Anzano a Pelegrín de Atrosillo. En el Siglo XVI era señor de Anzano Ramón de Espés, que posteriormente mandó edificar la casa-palacio sobre la antigua fortificación militar. Durante la guerra civil Española la casa-palacio fue utilizada como refugio militar y tuvo como consecuencia los graves daños que sufrió la iglesia situada a tan solo 200 metros. Todavía conserva algunos elementos que demuestran su pasado militar como por ejemplo saeteras en sus paredes. La iglesia fue levantada a mediados del Siglo XII tiene una sola nave dividida en tres tramos y ábside semicircular. Tiene unos grandes y llamativos contrafuertes exteriores entre los que se abren las saeteras y canecillos con diferentes representaciones bajo su alero.
Antiguamente había una bella portada en su muro Sur que fue arrancada de su sitio y vendida para ser expuesta en el Museo Marés de Barcelona en un acto verdaderamente reprochable y repugnante a partes iguales.
Pero el panorama en el interior del templo no es mucho mejor, imaginemos el peor de los escenarios posibles; La techumbre en el suelo, grandes higueras que salen del interior de la nave, inquietantes grietas repartidas por todos sus muros, sillares por los suelos...
A su izquierda, a 20 metros escasos, tenemos una ermita Románica actualmente reconvertida en almacén de grano, sin comentarios.


(Cristián Laglera)

Iglesia de Santa María la Blanca - Villasirga

Villalcázar de Sirga, o Villasirga, como se conoce abreviadamente (lo de "sirga" es una acepción castellana de calzada, que aún puede apreciarse al norte de la población), uno de los hitos más emotivos del Camino que, en tiempos, fue encomienda de templarios. Como en otras poblaciones de Campos, domina el caserío la imponente mole de la iglesia de Santa María la Blanca, casi una catedral, insigne muestra del primer arte ojival (siglo XIII). En ella se veneraba-y se venera (hoy entre rejas) una imagen románica de la Virgen de esta advocación, inmortalizada por Alfonso el Sabio en sus Cantigas, en las que narra milagros que se le atribuían:

Santa María,
Strella do día,
mostra-nos vía
per a Deus e nos guía.


Este templo tiene planta de cruz latina con tres naves y cabecera recta en la que se abren cinco capillas. La meridional está precedida por un grandioso pórtico de tradición románica decorado con más de cincuenta estatuas presididas por un Pantocrátor rodeado por un completo Apostolado y una Epifanía.
Es tal la riqueza artística que aquí se conserva, se trata de un museo, que obliga a simplificar al máximo su descripción. Sobresalen entre ella tres sepulcros protogóticos que pueden catalogarse entre los más notables de esa época en todo Occidente. Son los del príncipe Don Felipe (un cardenal que se casó dos veces con sendas reales hembras), hermano menor de Alfonso X y protector decidido de los templarios; su segunda mujer, doña Leonor Ruiz de Castro, de los más ilustres linajes de Castrojeriz, y el de un  caballero santiaguista. Los tres están profusamente decorados y policromados con  escenas religiosas y familiares y, como las miniaturas de las Cantigas, constituyen una verdadera enciclopedia gráfica de la vida y costumbres del siglo XIII.
La capilla Mayor está presidida por un estupendo retablo de pinturas castellanas, debido al maestro Alejo. También es muy notable el retablo de san Antonio de Padua, del maestro de Calzada, y otro, plateresco, debido a Cristóbal de Herrera (siglo XVI) centrado por un Santiago peregrino. Tómese nota también de otras dos imágenes románicas tardías de la Virgen, un bajorrelieve de un caballero despidiéndose de su dama (siglo XIV), a más de los historiados capiteles del interior del templo. El guarda que enseña este monumento es persona francamente amable, lo que no es corriente...
Después de este hartazgo de arte el peregrino con posibles puede velar por su estómago en un típico mesón  (el antiguo Pósito) que hay a los pies de esta iglesia y donde el mesonero, que se llama Pablo y es muy castizo, brinda multitud de platos de esta comarca y otorga a la clientela un diploma que le acredita como peregrino de pro.

Antes de que se entregue a los bajos menesteres del estómago, recordaremos que en Villasirga hubo dos hospitales de peregrinos, el Real y el de las Tiendas.

viernes, 6 de marzo de 2015

Monasterio de Guadalupe

Monasterio situado en la localidad de Guadalupe, en la provincia de Cáceres. En su interior se aprecia el estilo gótico, mudéjar, renacentista, barroco y neoclásico, es decir, desde los siglos XIII al XVIII.
La tradición cuenta que Alfonso XI se había encomendado a la imagen de la Virgen de Guadalupe, muy venerada, y que había sido encontrada tiempo atrás en las inmediaciones del río Guadalupe. El rey no tuvo ninguna duda sobre la intercesión de la Virgen en la victoria de la batalla del Salado y en agradecimiento mandó construir una iglesia en el lugar donde ya había una modesta ermita. Así se convirtió en el protector del primer santuario dedicada a esta virgen. A partir de ese momento se fue formando alrededor del santuario una puebla reconocida por Alfonso XI como lugar de realengo.
Antes de la ampliación monástica, el santuario se mantuvo como priorato secular durante cuarenta y ocho años en los reinados de Alfonso XI de Castilla y Enrique II de Castilla, bajo patronato real y señorío civil. En 1389 pasó a ser monasterio, según una real provisión expedida por Juan I de Castilla. Sus nuevos moradores fueron los monjes de la Orden Jerónima, una comunidad de 32 miembros procedentes de San Bartolomé de Lupiana.
En 1835 tuvo lugar la exclaustración, quedando la iglesia para uso de parroquia dependiente de Toledo. Años después se declaró al conjunto Monumento Nacional (1879).
Alfonso XIII consignó una Real Orden para la entrega del santuario a los frailes franciscanos, con lo que comenzó una nueva etapa. Pío XII, en 1955, encumbró el santuario a la condición de basílica.

 Fue declarado por la Unesco Patrimonio de la Humanidad en 1993.
(Wikipedia)

Monasterio de El Escorial

El Monasterio de El Escorial es un monasterio de la Orden de San Agustín, histórica residencia de la Familia Real Española y lugar de sepultura de los reyes de España. Conocido también como Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, Monasterio de San Lorenzo El Real, o, sencillamente, como El Escorial, fue ideado en la segunda mitad del siglo XVI por el rey Felipe II y su arquitecto Juan Bautista de Toledo, aunque posteriormente intervinieron Juan de Herrera, Juan de Mijares, Gian Battista Castello El Bergamasco y Francisco de Mora.
Fue considerado, desde finales del siglo XVI, la Octava Maravilla del Mundo, tanto por su tamaño y complejidad funcional como por su valor simbólico sobre la historicidad de Madrid y de España.
Sus pinturas, esculturas, cantorales, pergaminos, ornamentos litúrgicos y demás objetos suntuarios, sacros y áulicos hacen que El Escorial sea también un museo. Su compleja iconografía e iconología ha merecido las más variadas interpretaciones de historiadores, admiradores y críticos. El Escorial es la cristalización de las ideas y de la voluntad de su creador, Felipe II, un príncipe renacentista.


(Texto e imagen del blog "Momentos robados")

jueves, 5 de marzo de 2015

Colegiata de Santa Juliana - Santillana del Mar

Ya en el siglo IX unos monjes que trajeron las reliquias de Santa Juliana debieron levantar una ermita y monasterio aquí. Con el apoyo nobiliario, se convirtió en la abadía más importante de Cantabria en la Edad Media. La Colegiata es el edificio más representativo de Santillana y la joya más importante del románico en Cantabria. De aspecto monumental al exterior, está construida en sillería arenisca. Se le añadieron en los siglos XVI-XVII algunas construcciones, como la logia sobre el muro sur, la sacristía y la casa del abad, que han logrado adaptarse perfectamente al espíritu medieval del monumento.  
Se accede a ella atravesando un pequeño recinto murado en el que resalta una amplia escalera de piedra con dos leones que enmarcan la entrada principal. El visitante se da así de frente con el muro sur de la Colegiata en donde se abre la puerta más antigua de la misma, con arquivoltas lisas y relieves sobre ellas, algunos muy destrozados, y entre los que destaca un pequeño pantocrátor almendrado sostenido por cuatro ángeles en vuelo.
Esta puerta, en su día coronada por canecillos románicos, hoy se culmina con frontón renacentista con nicho que ocupa la imagen de Santa Juliana domeñando al demonio.
La serie de quince arcos - logia - sobre la puerta suprime también los modillones que sostenían la cornisa del muro meridional. A la derecha destaca una torrecilla cilíndrica, románica, y los muros de la sacristía construida en el siglo XVIII. Detrás de ella y por alto se ve el crucero y el cuerpo prismático de la linterna.
Tres ábsides románicos quedan al este, dando a la plaza de las Arenas, y llevan capiteles iconográficos y molduras muy próximas a las del románico "dinástico" del XI. El interior de la iglesia presenta una planta basilical, de tres naves, más ancha la central. Se separa ésta de las laterales por arcos de medio punto que apoyan en pilastras cruciformes que adosan medias columnas con sus correspondientes capiteles en bajo y en alto.
La longitud de la iglesia se divide en cuatro tramos más el crucero que no sobresale de los muros. Se cubre éste en los lados por bóvedas de cañón, y con cúpula de pechinas en el centro, si bien esta cúpula ha sido reformada en fecha posterior. Los ábsides están también decorados con capiteles historiados, algunos con claras representaciones sexuales.
 El resto de la bóveda de la iglesia es de crucería simple ( de cuatro y seis plementos ), cubierta colocada en el siglo XIII que vino a sustituir a la antigua románica de madera. Tanto la puerta meridional como el edificio general de la iglesia, salvo añadidos, creemos se levantaron en los primeros años del siglo XII o finales del XI, y en los decorativo pueden distinguirse al menos tres maestros: el de la puerta, el de los capiteles interiores de las naves y el que realiza los de los ábsides. 

Dentro de la iglesia puede verse una serie de piezas pictóricas y escultóricas posteriores, algunas de singular importancia. Comenzando por lo más viejo, y en los ábsides, hallamos en el izquierdo un bello bajorrelieve románico, ya de finales del XII comienzos del XIII, que representa a Santa Juliana domeñando al demonio; en el derecho, hay otro parecido en tamaño y época, que seguramente formó parte de un mismo conjunto, con la imagen de la Virgen Sedente con el niño sobre las rodillas.
Como frontal del altar mayor han colocado cuatro apóstoles ( de los doce que posiblemente existieron ), también románicos y de igual cronología delos dos relieves citados anteriormente. 
Todos ellos, junto con el pantocrátor de grandes proporciones que se guarda en el baptisterio, decorarían una puerta monumental que casi con seguridad hubo de existir en el muro de poniente.  Son excelentes relieves románicos de ese momento final en el que las influencias borgoñas consiguen en España ejemplos escultóricos de gran belleza. También es interesante el sarcófago llamado de doña Fronilde que se encuentra muy próximo a la entrada a la sacristía, en la nave derecha.
Está ampliamente tallado con flores hexapétalas entre meandros y tracería como ataurique en el centro, donde corre una inscripción que dice, en latín: "Habiendo vivido por largo tiempo con mi padre el rey y feliz con mi esposa, reducido a cenizas paso el tiempo en esta tumba.  Verás que la abundancia de riquezas ha desaparecido para mi por no haber tenido poder sobre la muerte". Su cronología puede estar dentro de la primera mitad del siglo XII.
Claustro de la Colegiata

Por la nave izquierda se entra al claustro, añadido al muro norte de la iglesia ya en los años finales del XII. No debe dejarse de ver, pues acerca al visitante el espíritu de la Edad Media, posee una innegable belleza y termina por completar el hermoso conjunto de la Colegiata. A lo largo del silencioso claustro, abierto en arcaduras, se depositan numerosos sarcófagos. Nada más entrar, el ala izquierda ofrece capiteles historiados con pantocrátor y apóstoles. Daniel entre los leones, la llegada del caballero, el bautismo de Cristo, Sansón desquijarando al león, el juicio de las almas, etc. Los capiteles del ala del poniente van perdiendo progresivamente la iconografía y se hacen geométricos, con sólo "crochet" pregótico, en los del ala norte. 
Cobijados por la techumbre de ésta hay toda una serie de canecillos que sostuvieron la cornisa del muro sur de la iglesia que destrozó la logia del XVII. Entre sepulcros anónimos y cubierta o edículo de piedra que debió cobijar el lugar viejo donde se guardaban las reliquias de la santa, se destaca el sarcófago del obispo Pelayo, de Oviedo de hacia 1124. Entre las alas meridional y oeste queda una capilla gótica avanzada, con los sepulcros de la familia Polanco apoyados sobre leones más viejos que ellos.

Monasterio de San Pedro de Cervatos

Sin duda la iglesia más destacada de Campoo de Enmedio y uno de los monumentos más populares y valorados del románico cántabro. San Pedro de Cervatos fue monasterio fundado al parecer en 999 por el conde Sancho de Castilla que le concedía fueros. Estos fueron confirmados por Fernando IV y reyes sucesivos.
Su apogeo parece llega en los siglos XI y XII. A fines de éste el rey Alfonso VIII lo permuta por el de Santa Eufemia de Cozuelos ( Palencia ). El monumento actual está levantado en dos etapas:
En 1129 se debe construir la iglesia, salvo añadidos posteriores, como bóveda y anexos, mientras que la torre lo sería en 1199 cuando se consagra la iglesia por el obispo de Burgos, Marín, según inscripción que puede verse en el muro a la derecha de la puerta.
Lo más destacado de la Colegiata de San Pedro de Cervatos es esta puerta, resaltada, con arco de medio punto y arquivoltas de baquetones que apoyan sobre tres capiteles a cada lado, todos animalísticos. Dintel y tímpano profusamente decorados con vástagos vegetales y hojas en entrelazo complicado a modo de ataurique.
En las enjutas del arco, relieves repartidos con Daniel entre los leones, Adán y Eva, obispo, etc... Riquísima secuencia de canecillos decorados, a veces con provocativos temas, tanto sobre la puerta como en toda la cornisa de la iglesia. Las ventanas del muro sur y las del ábside tienen capiteles vegetales e iconográficos y rematan una iglesia de gran belleza exterior.
En el interior, el ábside lleva arquerías ciegas ( diez ) que apoyan sobre capiteles decorados con espirales, hojas, animales afrontados, etc... Muy bellas ménsulas que sostienen el arco fajón que cierra la bóveda de horno, con hojas y ángel guerrero. Los capiteles de este arco y el triunfal con animales superpuestos que ya se veían en Frómista.
La torre, prismática, es una de las más bellas torres de nuestro románico regional, con arquerías ciegas, apuntadas, y troneras en lo alto. Su decoración hace pensar que trabajaron ella los maestros canteros de Aguilar de Campoo ( de fines del XII ).
El retablo de la Vera Cruz, de 1686, puede atribuirse al escultor Felipe de los Cuetos. Todo esto hace de la colegiata de San Pedro de Cervatos una iglesia única en el románico montañés.

miércoles, 4 de marzo de 2015

Colegiata de Bolea

Bolea, es topónimo de origen ibero, último dominio musulmán situado al norte de la ciudad de Huesca, definitivamente conquistado, tras sucesivos intentos, por el rey Pedro I de Aragón en 1101.
El templo fue Priorato de la Abadía Real de Montearagón, privilegio que mantuvo hasta 1571, fecha en que pasó a formar parte de la Diócesis de Huesca, siendo erigido en Iglesia Colegial en el año 1577.
De su castillo árabe quedan restos en el torreón, en su basamento y en sus murallas. La Colegiata conserva la cimentación original del anterior templo románico del siglo XII. Construido entre 1535 y 1556 por el arquitecto Baltasar de Barazábal el templo está enmarcado en el tránsito del Gótico al Renacimiento. Consta de planta de salón con tres naves de la misma altura. Hay Arcos de medio punto en nave central; y apuntados en las naves laterales.
Como simbiosis de la tipología arquitectónica de las "Hallenkírchen" aragonesas, presenta los tres tipos de soportes utilizados: fasciculados en la nave central, cilíndricos a ambos lados del Presbiterio y anillados en el interior del coro. Dispone de bóvedas de crucería estrelladas con quince motivos diferentes.
El Retablo Mayor, fue realizado entre 1490 y 1503 y constituye una espléndida combinación de 20 pinturas al temple sobre tabla y 57 tallas de madera policromada. La traza es gótica, siguiendo los modelos habituales de la época. La labor de mazonería y talla fue realizada por Gil de Brabante, escultor de procedencia flamenca que tenía su taller en Huesca. Pero lo verdaderamente excepcional de este retablo lo constituyen las maravillosas pinturas realizadas por El Maestro de Bolea, pintor anónimo que, en una época todavía gótica en España, introduce rasgos estilísticos en los que se unen dos corrientes: a) La Flamenca, por la resolución correctísima del concepto espacial y la aparición de sentimiento en la expresión de los personajes; y b) La Italiana, proveniente del Quattrocento, que nos muestra de forma innovadora en España el uso perfecto de la perspectiva, iluminación y sombreado. Sobresale el excepcional colorido, totalmente original, destacando la amplia gama de tonos rojos y verdes. El estilo del Maestro de Bolea está vinculado con la obra de Juan de Borgoña, perteneciente a la escuela castellana.
Los cinco retablos restantes, de profusa decoración, pertenecen a la época barroca (siglos XVII-XVIII). Por su singularidad, destacan los de San Vicente y Santa Bárbara, tallados en madera de pino rojo, los cuales se dejaron sin policromar.
El Coro resulta sobrio y elegante (1540), en madera de nogal. Interesantes son las volutas de los sitiales, talladas con símbolos alquímicos, la rosa de Ripley, la armonía, etc. Facistol con salterios manuscritos en pergamino del siglo XVII.
El órgano, de principios del siglo XVII, consta de 28 registros, 420 tubos metálicos y un teclado.
La Colegiata de Bolea, fué declarada Monumento Histórico Artístico el 23 de Febrero de 1983. Forma parte del Patrimonio Artístico de la Diócesis de Huesca y su mantenimiento, tutela y difusión corre a cargo de la Asociación de Amigos de la Colegiata de Bolea (España), creada por iniciativa popular en el año 1991.

martes, 3 de marzo de 2015

Monasterio de San Salvador de Oña

El Monasterio de San Salvador de Oña está situado al noreste de la provincia de Burgos en el límite entre la Bureba y el Valle de Tobalina.
San Salvador de Oña fue fundado en el año 1011 por el conde Sancho García como cenobio dúplice. A mitad del siglo XI Sancho el Mayor de Navarra lo entregó definitivamente a los monjes cluniacenses .
El Monasterio de Oña se constituye durante siglos como uno de los monasterios más importantes de Castilla y en él se encuentran enterrados condes y reyes castellanos y navarros.
La importancia del patrimonio artístico de este monasterio es tan grande que su visita nos muestra obras de arte de todas las especialidades y épocas.Por todo ello, de esta guía del Monasterio de Oña deberemos centrarnos en lo que consideramos hitos más importantes.
Advertimos al visitante que aunque recibirá del Monasterio una magnífica descripción histórica y artística del edificio por parte de los guías que lo custodian, no se permite hacer fotografías salvo en el claustro. Una lástima, pero aún así es muy recomendable su visita.
La Iglesia
Para empezar, nos centraremos en la iglesia. Se trata de un edificio con varias fases en su construcción. Aunque se trata básicamente de un edificio tardogótico, quedan diversos elementos de otros edificios románicos precedentes, uno del románico pleno y otro de una fase tardía del mismo.
De esta manera, se pueden reconocer columnas románicas con capiteles decorados con bestias fantásticas, así como otros con crochets y puntas de diamante muy similares a los que encontramos en el monasterio cisterciense de Las Huelgas de Burgos.
La cabecera es tardogótica y de arquitectura espectacular y colosal gracias a su inmensa bóveda estrellada con ocho puntas.
En el interior de la iglesia hay que destacar el retablo barroco, la magnífica sillería gótica del coro (siglo XV) y las tumbas de los condes Sancho García y su esposa Urraca, García Sánchez y los reyes Sancho el Mayor de Navarra y su esposa Doña Mayor y Sancho II de Castilla.
Más interesante aún es el extraordinario Cristo románico de Santa Tigridia (posiblemente de mediados o finales del siglo XI). También son muy importantes las pinturas de estilo gótico lineal del siglo XIII que muestran la vida de Santa María Egipciaca.
Hay que citar que en la fachada occidental se conservan dos ventanales románicos correspondientes a la primitiva construcción. Se encuentran situados simétricamente e iluminaban la iglesia románica. También la puerta central, aunque reformada conserva el guardapolvos ajedrezado original.
La Sala CapitularLo más interesante de la Sala Capitular es, sin duda, los ventanales, hoy cegados, de la construcción románica y que comunicaban la sala con el claustro. Se trata de bellos arcos de medio punto decorados con puntas de diamante en sus aristas y capiteles de decoración zoomorfa. Un hecho que aumenta el valor de este conjunto es que se conserva gran parte de la policromía original.
También se conserva en la sala capitular los arcos policromados de una extraordinaria arquería románica que probablemente ocupó parte del refectorio.El ClaustroEl Claustro principal del Monasterio de San Salvador de Oña es gótico, obra de Juan de Colonia en las cercanías del año 1500. Tiene planta trapezoidal y lo constituyen cuatro galerías abovedadas con crucería compleja.
Las crujías están delimitadas exteriormente por un extraordinario conjunto de ventanales con arquerías agudas con elegantes tracerías del gótico final.
Hay que fijarse en la decoración escultórica que salpica de manera continua sus galerías, especialmente tumbas resguardas en arcosolios.También hay restos románicos esparcidos por el mismo, como la arquería sostenida por dos grupos de tres columnas paralelas, hecho nada frecuente.

(Datos de Wikipedia - Foto de Arteguías)

Real Monasterio de Santa María de Veruela

Veruela se halla en un pequeño valle formado por el río Huecha, cuyo nacimiento se encuentra muy cerca del monasterio, protegido por la mole mítica del Moncayo.
El documento más antiguo referido a la fundación del monasterio verolense es la confirmación por el rey navarro García Ramírez de la donación de los lugares de Veruela y la Oliva y sus posesiones al monasterio cisterciense de Santa María de Niencebas (Fitero, Navarra) en 1145 para la erección de sendos cenobios de la Orden. Ésta había sido fundada en 1098 por Roberto de Molesmes que deseoso de restablecer la austeridad que caracterizó a la orden benedictina en sus orígenes (siglo V) se retiró a Citeaux (cerca de Dijon, Francia), primera fundación cisterciense.
Poco tiempo después San Bernardo fundará Claraval, desplegando una ingente labor apologética y doctrinal. La reforma bernarda de la relajada observancia benedictina cluniacense rápidamente se expandió por toda la Europa medieval.
En Aragón se levantaron grandes fundaciones, la primera de las cuales fue Veruela (1145 ó 1146), a la que siguieron Rueda (1153), Piedra (1194) y Santa Fe en Cuarte (1223), todas en la actual provincia de Zaragoza; además se erigieron los monasterios femeninos de Trasobares (hacia 1168), cercano a Veruela, y Cambrón, trasladado en el siglo XVI al de Santa Lucía en la capital aragonesa, el único activo en la provincia
Estas fundaciones religiosas fueron propiciadas por la corona aragonesa con la confirmación de numerosos privilegios y donaciones, que sumadas a las de los particulares, compusieron un rico patrimonio que en el caso verolense conformaba una red con decenas de posesiones que iban desde Huesca a Saviñán pasando por Pedrola.
Aportaron no sólo unos nuevos valores religioso-espirituales y culturales sino también de índole económico-política a través del dominio del espacio por medio del esfuerzo colonizador. Los «monjes roturadores» como se ha dado en llamar a los cistercienses por su influencia económica agrícola, organizan sus abadías como verdaderos núcleos que activan la repoblación de zonas despobladas o poco pobladas a través de la roturación de las tierras incultas, o en territorios defensivo-fronterizos, características ambas de las que participa Veruela.
Para el dominio del espacio resulta básica la ordenación de los recursos del agua; para ello los monjes verolenses configuraron una amplia red de acequias, presas y molinos en torno a la cuenca del Huecha. La construcción del cenobio actual debía estar lo suficientemente adelantada en el año 1171 como para posibilitar el traslado de la comunidad.
Las obras de la iglesia se dilataron por espacio de más de 250 años; la fábrica es sobria, sin apenas adornos escultóricos, de acuerdo con el espíritu bernardo, pero de proporciones y calidad catedralicias que proclaman los ingentes recursos económicos del monasterio.
A finales del siglo XIV se procedió a un cambio notable en la administración, se pasó de la expansión colonizadora mediante cartas de población u otros instrumentos jurídicos, al arriendo de los extensos bienes del monasterio, incluso a su venta.

La cifra de los hermanos conversos (legos) que antaño se hacían cargo de la explotación del dominio verolense descendió irremediablemente en los siglos siguientes, teniendo que aceptar el ingreso de donatos (personas que prestan sus servicios al monasterio sin haber profesado). Sin embargo, las elevadas rentas mantuvieron una amplia y no mermada comunidad de monjes y permitieron continuar mejorando y ampliando la fábrica monástica.
Así, a partir de 1472 y hasta 1617, los abades verolenses ya no fueron regulares sino nombrados por el rey, o comanditarios, ajenos incluso a la orden cisterciense. Abrió la serie el arzobispo de Zaragoza, Juan de Aragón (1472-1475), hijo bastardo del rey Fernando II de Aragón.
Los grandes abades de este periodo fueron Hernando de Aragón (1534-1539), nieto de Fernando el Católico, que dejó el cargo para ocupar la sede episcopal de Zaragoza, y su gran amigo y sucesor, Lope Marco (1539-1560) que ampliaron y decoraron notablemente el viejo monasterio medieval. Bajo la dependencia de la congregación cisterciense de la Corona de Aragón, creada en 1617, los abades pasaron a ser cuatrienales hasta la supresión monástica por la Desamortización.

Coincide este cambio político con el comienzo de una de las ampliaciones mayores del monasterio, la construcción del monasterio nuevo (1617-1664) con un sistema de celdas individuales para los monjes (unas 65). En esta época, Felipe IV visitó Veruela (1643).
Hasta el inicio de la Guerra de Independencia (1808-1814) que supuso la supresión del monasterio debido a las medidas desamortizadoras del gobierno napoleónico, la comunidad de «monjes blancos» no bajó de cuarenta padres; después del regreso al monasterio terminada la guerra comenzó el descenso a la vez que se hacían cada vez más acusadas las diferencias políticas entre los monjes, divididos en carlistas e isabelinos, todo en vísperas de la supresión total del cenobio.

La Desamortización de Mendizábal (1835) provocó el abandono del monasterio de Veruela que desde comienzos de siglo estaba sumido en una irremediable decadencia. Sacado a pública subasta el edificio en 1844, la Comisión central de Monumentos artísticos de Madrid reclamó su conservación e impidió su licitación al mejor postor, salvando la fábrica de su total destrucción. Desde entonces fue meta de numerosos viajeros románticos entre los que destacaron los hermanos Bécquer.
A la Junta de Conservación que lo preservó de su destrucción desde 1845, siguió la tutela de la Compañía de Jesús que allí se instaló con un noviciado en abril de 1877 hasta 1973, con la sola interrupción de la expulsión durante el Gobierno de la República y la Guerra Civil (1932-1939), siete años en los que volvió a estar abandonado. Fue declarado Monumento Nacional en 1919, decreto ampliado en 1928.
En 1976 la Dirección General de Bellas Artes del Estado español lo cedió en usufructo a la Diputación de Zaragoza para su rehabilitación y conservación, en la cual ha invertido varios cientos de millones de pesetas en más de veinte años de esfuerzo continuado.
Veruela pasó a propiedad de la Diputación Provincial de Zaragoza en 1998, institución que continúa a buen ritmo las obras de restauración así como ha potenciado sus actividades culturales con exposiciones temporales, publicaciones y la celebración estival del Curso Internacional de Composición Musical y del Festival Internacional de Música «Veruela Música Viva» (desde 1994).

lunes, 2 de marzo de 2015

Ermita de San Antonio de la Florida - Madrid

De aspecto sobrio, la ermita de San Antonio de la Florida sorprende por el grandioso conjunto pictórico que Goya pintó a finales del siglo XVIII. En esta obra maestra del arte español, el artista aragonés siempre tuvo presente que estaba decorando uno de los templos más populares de Madrid, famoso por su romería del 13 de junio.
La ermita original fue construida frente a la fuente del Abanico por orden de Carlos IV. Obra de Francisco de Fontana (1792 - 1798) su planta es de cruz griega con brazos muy cortos y ábside semicircular en la cabecera, el cual origina un espacio central dominado por una gran cúpula iluminada mediante linterna.
Circunscriben la ermita estancias adosadas al exterior formando un rectángulo. Resaltan los pies que marcan la fachada principal construida según el canon barroco.
Debido a la especial preocupación que ha existido siempre por garantizar su conservación, en 1905 fue declarada Monumento Nacional, y en 1928 se construyó a su lado un templo idéntico para trasladar el culto y reservar el original como museo de Goya.
A pesar de ser uno de los mejores ejemplos del neoclásico madrileño, son los frescos de Goya los que hacen de la ermita de San Antonio una parada imprescindible en Madrid. Goya decoró la cúpula con frescos que representan el trance del Santo ante el pueblo de Lisboa. Los retablos fueron pintados posteriormente por Jacinto Gómez Pastor.

domingo, 1 de marzo de 2015

Basílica de Santa María la Real - Covadonga

La Basílica de Santa María la Real es un templo situado en Covadonga Principado de Asturias declarado como Basílica el 11 de septiembre de 1901. El templo fue ideado por Roberto Frassinelli y levantado entre 1877 y 1901 por el arquitecto Federico Aparici y Soriano en estilo neorrománico, construido íntegramente en piedra caliza rosa.
En 1777 un incendio destruyó el antiguo templo, que se encontraba contiguo a la Santa Cueva donde se venera la Virgen de Covadonga. Se decidió entonces levantar uno nuevo a modo de monumental santuario, para lo que se pidió limosna en toda España, con la oposición del cabildo, ya que los canónigos querían reconstruir el templo de la Santa Cueva y el santuario ideado por Ventura Rodríguez, lo que nunca pudo llevarse a cabo.
El empuje definitivo para la construcción no llega hasta un siglo después y sería el rey Alfonso XII el que se interesase en la conclusión de esta obra. El diseño clasicista de Ventura Rodríguez, de difícil y costosa construcción, dio paso a un diseño neo-medievalista. La idea original de este nuevo proyecto fue del erudito alemán conocido como el Alemán de Corao, (Roberto Frassinelli), que era gran dibujante pero no era arquitecto y tuvo que ceder su puesto al arquitecto Federico Aparici, titulado de la Academia de San Fernando; aun El Alemán tuvo tiempo de dirigir las obras de la cripta. La basílica presenta una gran unidad estilística, dentro de los cánones del estilo neo-románico en el que fue concebida. El edificio se asienta sobre una gran terraza. Presenta tres naves, la central notablemente más alta que las laterales, contransepto y cabecera rematada por tres ábsides escalonados; las naves se cubren por bóvedas de arista. La fachada principal llama la atención por las esbeltas agujas que rematan las torres. El acceso tiene lugar por un pórtico adelantado a la nave, con tres arcadas de medio punto. En todo el edificio destaca la tonalidad rosácea por el tipo de piedra caliza que contrasta con el verde del paisaje En el interior, destaca la imagen de Nuestra Señora, que recibe culto en el altar mayor, obra del escultor decimonónico Juan Samsó.
En la explanada de la basílica son reseñables: La Campanona, campana de tres metros de altura y 4.000 kilos de peso construida en 1900 en La Felguera, donada por el conde italiano Sizzo-Norris.
La estatua de bronce de don Pelayo de 1964, del escultor Eduardo Zaragoza
El obelisco con la Cruz de la Victoria es de 1857, levantado por los duques de Montpensier; la tradición dice que fue el lugar en que don Pelayo fue coronado rey.
El monasterio de san Pedro, es Monumento Histórico Artístico. Se cree que fue fundado por Alfonso I, pero fue reformado en diferentes épocas. De época románica conserva parte de sus muros y sus tres ábsides escalonados y semicirculares. En el siglo XVII se construyó el nuevo claustro de planta rectangular con dos niveles, el inferior de arcos de medio punto y el superior con arcos carpaneles. En 1687, se remodeló el monasterio dándole su portada barroca, coronada por un frontón. En el XVIII otra reforma, dota al edificio de nave única y cubierta de madera.